Qué cansado y abrumador es abrir los ojos por la mañana. ¿No sería mejor quedarse en la cama para siempre? Últimamente soy la persona más perezosa que conozco, y no será por falta de cosas que hacer. Tengo amor al nórdico y a las almohadas altas. Pero bueno, al final no queda otra que levantarse y empezar con el día.
Tengo por delante un día espectacular mente pedante. Por la mañana debería terminar el libro de "La Catedral Gótica" y seguir con un trabajo de Contemporánea. Espero que me de tiempo a todo. Después de comer, tengo que ir a clase, para 4 horas de Arte Medieval. En serio, me gusta ese arte, pero me resulta pedante darlo todo junto este cuatrimestre. Encima, es un montón para estudiar. Cuando salga de clase, tengo que ir directa al conservatorio y de ahí, luego a dormir directa.
En un universo alternativo, la otra versión de mi estaría estudiando ingeniería. Pero yo no quiero un universo alternativo, quiero mi arte, mi literatura, mi música, mi entorno, aunque a veces me den ganas de mandar todo y todos a un foso sin fondo. Amo mi vida, aunque muchas veces reniegue de ella.
Estoy receptiva, por fin, a todo lo que venga, y deseosa de decir adiós a todo lo que no encaje o quiera irse de mi vida. Estoy abierta a nuevas emociones, aunque no quiero compromisos. Estoy aterrada por otras muchas cosas y pretendo huir un poquito más de ellas. Quiero aguantar y aprovechar este momento, ya que es uno de los mejores que he vivido hasta ahora. Creo que cuando lleguen exámenes no todo será cantar y bailar, pero espero tener apoyos y ganas de seguir.