Volver. Y no, ojalá fuese el Volver de la frente marchita y las nieves del tiempo que plateaban sienes. Ojalá fuese un volver a creer en algo, por simple y descabellado que sea. Pero al fin y al cabo es una creencia y en eso se basan, ¿no?.
No, me temo que hoy el volver es totalmente distinto. Es un volver a tener miedo a mirarse en el espejo, a ver siempre lo que hay en la sombra, aunque el sol vuelva a brillar en la mayoría de la tierra. Aunque las cosas vuelvan a su cauce en el buen sentido, siempre hay una parte de tu mente que se empeña en volver a los malos hábitos. No hablo de hábitos comunes, sino a esas cosas que hacías antes y que te hacían sentir mal. Te da miedo mirarte en el espejo por lo que puedas encontrarte, se te ha acabado el maquillaje facial y Halloween está a punto de empezar. Habrá que hacer una solución casera, a base de pañuelos de papel y otros utensilios secantes.
Alguien me dijo una vez que cuando cerraba los ojos pensaba en lo maravillosa que podía ser la vida en un futuro no muy lejano. Yo siempre le decía que eso que veía en sus pensamientos no podía hacerse realidad, por eso mismamente, por que era un pensamiento. A día de hoy me doy cuenta de que ya no hay calcetines sheriffs dispuestos a domar cajones y cajones de salvajes bragas, que no es oro todo lo que reluce, ni siquiera el chocolate más simple que puedas pensar.
Tengo mono de chocolate, de un buen chocolate, de esos que ya te sacias con solo ver el envoltorio. Necesito cafés suficientes como para despertar a mil millones de oníricos, y aún no se si serán los que me hagan razonar. En mi caso las vallas de seguridad están tan altas, que ningún ser viviente va a ser capaz de saltarlas sin pensar, y mucho menos con las herramientas comunes. Pensemos, calcetines, pensemos. ¿Creéis que cuatro mil millones de indomables y colocadas bragas os van a dejar subir a su cajón?. Lo dudo.
Volver, con la frente marchita las nieves del tiempo platearon mi sien. Sentir que es un soplo la vida, que veinte (o diecinueve) años no es nada, que febril la mirada errante en la sombra te busca y te nombra.