Mi Banda Sonora.

Mi Banda Sonora.
Pincha y disfruta de un orgasmo musical.

domingo, 13 de marzo de 2011

Que no puedo más.

Que me dan ganas de huír, de irme, de dejarlo todo, de parar el tiempo, pero no por un momento, para siempre.
Pararlo, matarlo, revivirlo.

¿Qué más da? Si todo exceso vuelve como un boomerang.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Si, ¿y qué?

Y yo ya no puedo hacer más si este más siempre resta.
Qué hacer, cómo, dónde,
Dime el momento justo, que yo no se distinguir el miedo de la atrocidad.

martes, 1 de marzo de 2011

Un Segundo Asalto en 1999.

Que se ha acabado 1999, quiero que llegue el 2012, para poder vivir la fiesta del fin del mundo. Bienvenidos. Al SegundoAsalto.



jueves, 24 de febrero de 2011

martes, 22 de febrero de 2011

IN RED.

Siempre me ha gustado el rojo. En las rosas, los botones de las camisas y las luces de neón. El rojo de los semáforos; y el de los atardeceres en verano, con su forma de contagiar todo de luz carmesí. Y los labios huidizos, dibujantes de besos de color amapola.
Siempre me ha gustado el rojo. Y me habría gustado ser una de esas chicas que escriben mensajes con barra de labios en los cristales de las cabinas de teléfono, en los espejos de los ascensores, o en los del baño del centro comercial. Pero nunca lo he hecho. Puede que, después de todo, no tenga nada bueno que escribir; que no sea una de esas chicas de moral divergente y labios rojos a las que todos los hombres miran; o que, simplemente, las barras de labios no sean lo mío.
Pero, ¿quién sabe? puede que, cuando menos te lo esperes, recibas un mensaje en pintalabios rojo. En el espejo de tu cuarto de baño, o en el cristal de la ventana de la cocina.
Y entonces sabrás quién ha sido.

lunes, 21 de febrero de 2011

Feliz Cumpleaños.

Feliz cumpleaños, vida nueva que nunca cambia.
Te veo mañana por la mañana, cuando tu cara y la mía sean las mismas de siempre. Cuando nos demos cuenta de que, a pesar de ser sólo un día más viejas, sí que hay alguna nueva herida merecida y otras que no supimos preveer. Además de alguna que otra rotura extra, en lugares demasiado inoportunos. De ese tipo de cicatrices por las que uno recibe medallas, sí, pero nunca las suficientes, ni lo suficientemente brillantes.
Mañana podrás llevarme a ver nuestra pequeña colección de trofeos, si quieres. Pero mañana. De momento, vamos a fingir que esta vez sí será como planeamos todos los años, y que el año que viene seremos medalla de oro.
Felicidades otra vez.

domingo, 20 de febrero de 2011

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El paraíso debe ser algo así como si de repente alguien, en su infinita bondad y sabiduría, hubiese aparcado una hormigonera llena de Nocilla y un camión cisterna hasta arriba de birra delante de casa. Como encontrarse, sin más, con una cabeza vacía y una acera llena de repartidores de pizza y vendedores de globos. Y una barra de bar kilométrica; llena de gente, pero en su justa medida; tan larga como alcance la vista.
Y música. Litros y litros y litros y litros de música para mezclar con todo el tiempo libre del mundo.