Cada día que pasa me río más de mi misma. Comienzo a darme cuenta de que mi propia condición me incomoda, estoy totalmente condicionada. Los aparentemente valientes decimos que la felicidad está estereotipada. Pero, ¿y si no es así? Quizás es otra broma barata y eficaz del auto-engaño.
Me encuentro en el medio de la nada. Sí, si, la NADA, porque es eso lo que siento ahora, nada excepto soledad, que yo misma busco, en parte.
Ver que todo a tu alrededor marcha, como la seda, de hecho; y que tú te quedas atrás sudando y dejándote las uñas en el intento. Es cómo cuando en la autopista pones el intermitente para adelantar, pero no llevas la velocidad suficiente. Y no, ahora no me vengáis con esas de "poco a poco se forja un imperio", porque el imperio me la pela. Yo tan solo quiero vivir lo mejor que pueda, y disfrutando, lo cual ahora mismo no es lo que está sucediendo. Lo mismo me lo estoy buscando, lo mismo no; pero es un hecho que algo va mal, porque si no, no tendría agujetas cada mañana al levantarme, pensando que cada día es una ronda más de lucha interna (y externa).
Como ya digo, me río de mi misma, pero me río por no llorar. No soporto el llanto, ni siquiera en soledad me hace sentir algo. Quiero sentir ALGO: ira, devoción, cariño, amor, decepción... cualquier cosa, menos lo que tengo ahora. Solo siento soledad, pero no con los demás, sino conmigo misma. Lo cual, no sé qué es peor y se lleva la palma.